Que no paren los fuelles

Qué mar te susurró a los ojos
En tu paseo por los muelles
En los que amarro mis palabras,
Donde mis deseos acallan.

Que amarte tarde tal despojo
No supondría en la macabra
Costa en que varan mis sonrisas
Y en la que mis rimas encallan.

Quemarte intento mientras flojo
Sopla el viento, mas ni la brisa
De tu voz zozobra mi cama.
Se callan los fuelles
Se apagan las risas
Que avivan las llamas.

José Cuquerella

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