Deja en mis sueños de dar cuerda
A la infructífera esperanza
Que marinera bien recuerda
Mi mente cómo hacer un nudo
Que cause un eco de alabanza
Un golpe seco, sordo y mudo
Y pare aquel eterno flujo
De sangre dulce sin el lujo
De caer digno con el crudo
Corazón de gala
Podridas mis alas
Y el amor desnudo.
José Cuquerella
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